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A TRAVÉS DE UNA LUZ COTIDIANA

casaLas tareas de casa y otros ensayos, NATALIA GINZBURG (Editorial Lumen). 443 páginas. Barcelona, 2016. Traducción de Flavia Company y Mercedes Corral. Prólogo de Elena Medel.

De nuevo “me las veía” con ella, con Natalia Ginzburg (1916-1991), la gran novelista italiana. De nuevo, estaba dispuesto a que sus palabras recorrieran mi cuerpo, en su profundidad sutil, amena, necesaria. Deseaba abandonar las aguas cristalinas de sus narraciones y anclar mi paquebote en el embarcadero de otras costas, nuevas para mí: sus artículos de prensa y no ficción.

Publicado anteriormente en Lumen con el título genérico de Ensayos, hace mucho que iba a la zaga de este libro. Y uno de estos días me he decidido a tirarme de cabeza, a ir a por todas y zambullirme en el mar abisal de sus páginas, de los pequeños actos cotidianos, que parecen darse sin aparentes consecuencias. Y he observado que Natalia Ginzburg no obvió casi ningún asunto personal o colectivo, con  absoluta intensidad. Es el rey Midas y todo cuanto toca lo transforma en oro, ya deambule con mareo zigzagueante por las diversas casas que habitó, en Turín y en Roma; ya nos deleite con el recuerdo de unas inspiradoras sesiones psicoanalíticas; o bien fije la mirada retrospectiva sobre la infancia. Su escritura en libertad le permite bosquejar como nadie pequeños retratos o reseñas de Emily Dickinson, García Márquez, Sandro Penna, Dario Fo y Pasolini. Y también hacernos partícipes de sus ideas sobre la libertad religiosa y sexual, sobre el mal y la muerte. Sobre esta última, nos dice: No sentiremos el tedio; en la eternidad no existirá el tedio. El terror, el miedo y la angustia son sentimientos de esta vida y la muerte sin duda los ignora (…) Sobre la muerte, no sabemos ni sabremos nunca nada (pág. 395). Véase en este fragmento una muestra de su manera personal y particular de ver el mundo.

La genial escritora italiana Natalia Ginzbug
La genial escritora italiana Natalia Ginzburg

Si bien los temas que trata son universales, eternos, se ha discutido a menudo su escritura, su sencillez para con los personajes que trata, los actos que les gobiernan y los lugares que ocupan. Y tal vez haya quien los rebata sin percatarse de la gravedad que hay en el fondo; la forma como el lector aprende muchas cosas sin apenas esfuerzo. Siempre, con el latido de su estilo inconfundible. Es evidente que, en este bello libro, encomiablemente editado, habrá textos mejores que otros; pero, quizás, también, como ocurre siempre, dependerá de la experiencia de cada lector. Por su biografía, se acercará a ellos buscando una tabla de salvación diferente; buscará hasta dar con el pecio del barco hundido en alta mar, hasta dar con un puerto seguro, lejos de la calima. Sin apenas percatarse, será más sabio después de leerlo. Comprenderá la pequeñez de los sinsabores domésticos que dan título al volumen. Cito otro fragmento palmario: Las tareas de casa en ella son, dicen ellos, una coartada para no dedicarse a otras cosas más nobles: leer, interesarse por la política, cultivarse (pág. 83). Es la domus, el lugar en el que todo transcurre, calladamente: esas habitaciones donde las mujeres se recluyen, las que Natalia Ginzburg parece estar reclamando con derecho propio, haciendo un guiño a Virginia Woolf.

Heterodoxias o subjetividades aparte, este libro pertenece a la estirpe de los que merecen ser releídos. Sus palabras no se gastan ni se gastarán, estoy seguro. Guardadas como es debido en el guardarropa, como un traje modesto aunque elegante, las airearemos a la primera ocasión que se nos presente; nos vestiremos con ellas y las ofreceremos generosamente a los demás. Y nos conducirán lejos de las tinieblas, entreveremos el mundo con  una luz cotidiana. Leer y releerlas debería ser el pespunte certero para reflexionar, para conocer el siglo XX y reincidir en el misterio diario de la humanidad. Bienvenidas sean.

 

 

UNA ADOLESCENCIA CONVULSA

L’età del malessere
L’età del malessere

L’ età del malessere (La edad del malestar), DACIA MARAINI. (Einaudi) 195 páginas. Turín, 2014. (Año de la primera edición: 1963).

Esta es la historia de Enrica, una chica de 17 años que vive con sus padres en Roma, rodeada por el tedioso mundo de seres que no la comprenden: Cesare, el sempiterno estudiante, prometido con otra chica para casarse; Carlo, el compañero de las clases de contabilidad; el abogado Guido, que trata a Enrica como una prostituta; y su padre, sobre todo su padre, que no la comprende, dedicado enteramente a construir jaulas para pájaros y beber vino como un cosaco. El mosaico no podría ser más convulso para una joven que se inicia en los caminos peligrosos a la par que extraños de la existencia.

Las relaciones con esos muchachos y con el padre no la satisfacen. Aspira a vivir sin depender de nadie y para ello Enrica se saca el diploma de la escuela media. Es la edad del malestar, la edad de la adolescencia, el paso a la madurez. La historia tiene muy buen ritmo y pulso narrativo, gracias a una prosa limpia y transparente, que refleja como pocas una sociedad fuertemente patriarcal, en la que el peso social recae en los hombres, nunca en las mujeres. Pero su espíritu transgresor es sutil y cuidadoso, no hay palabras panfletarias, hacia las que muy fácilmente hubiera podido derivar la novela. Se nos presentan los indicios suficientes como para que el lector intuya los parámetros sobre los que bascula la sociedad de la época.

Accedemos al mundo interior de Enrica casi sin darnos cuenta. Nos identificamos y empatizamos con ella, siguiendo su historia y sus aventuras. La crítica social, como se demuestra en este caso, se puede hacer sin estridencias, sin apelar a la mediocridad ni al visto bueno del lector, sino a través de cuanto piensa o siente o experimenta la protagonista a medida que el relato va desmadejándose.

La novela recuerda en más de una ocasión a la película L’eclisse de Michelangelo Antonioni, o la tétrica mansión de la película Sunset Boulevard de Billy Wilder, pues asoma la cabeza la Bardengo, una señora rica que, en su pasado, en la opulencia, conoció la felicidad, y que ahora vive atrapada rodeada de muebles y de decoración antigua, que no soporta ver, y por ello siempre deja la casa a oscuras. Enrica, en su búsqueda infructuosa de trabajo, pasa a ser por un tiempo su secretaria, sin calcular, sin medir las consecuencias de todo ello. Posiblemente el clima que persigue a nuestra adolescente, por inevitable, llegue a pesarle y signifique un despertar amargo a la vida.

Dacia MarainiDacia Maraini es una escritora que ha ido ganándose al público desde una óptica feminista de crítica social. En todas sus obras consigue hacer una radiografía desasosegante y próxima a los problemas de las mujeres del siglo XX y XXI, sin hacer concesiones baratas de narrador del tres al cuarto ni de falso profeta. L’età del malessere significa la primera piedra en la construcción poderosa de la autora. Desde aquí, animo a los editores españoles a que se animen a traducirla y publicarla.