Archivo de la etiqueta: jazz

BILLIE HOLIDAY EN EL CIELO

Me he levantado temprano, poco dispuesto a escribir esta columna, invadido por el tópico horror a la página en blanco. Pero ha sido poner Cheek to Cheek, ha sido escuchar los primeros compases de la orquesta y de esa trompeta que copa todo el protagonismo para encontrar la inspiración. La canción pertenece a un CD de la colección El Gran Jazz que compré hace más de veinte años. Mientras suena una y otra vez en mi minicadena, siento como si Billie Holiday me susurrara al oído: Heaven, I’m in Heaven… La cantante borra el rigor mortis de su rostro y resucita.

Otras piezas y otros artistas de jazz, no solo ella, me reconfortan mientras trabajo: Satchmo, Ella Fitzgerald y Duke Ellington comparten también un lugar en mi panteón musical. Sin embargo, si hoy me he decidido por Billie Holiday es por la nostalgia del corazón que me invade de pronto, en el intento de saciar mi sed espiritual. Me mantiene despierto en medio de la canícula de agosto que momentos antes me atontaba; y descubro que echaba de menos el enorme fuego de su presencia.

Billie Holiday cantando
Billie Holiday cantando

Esa voz rasgada, dura y frágil a la par, deja entrever los claroscuros de una vida difícil, su dependencia a las drogas y al alcohol, sus relaciones personales tormentosas ya desde su adolescencia. Mito y realidad confluyen. Al igual que la francesa Edith Piaf o su compatriota Whitney Houston, la leyenda en torno a ella le ha sobrevivido. Me pregunto cómo se sentía antes de subir a los escenarios, su verdadero elemento. ¿Su espíritu se transformaba después de haber cantado? Seguro que sentiría un gran respeto por cómo cantaba, por ser el foco de atención. ¿Cómo puede ser que haya muerto hace ya tanto si se respira un hálito inmortal en cada una de sus canciones, si está viva en la música? Ella traspasa las fronteras del espacio y del tiempo, y es como si la hubiéramos conocido, como si fuera nuestra amiga del alma, a pesar de pertenecer a generaciones diferentes, a pesar de la distancia.

¡Qué no daría por cantar como ella! Su talento, privilegio de unos pocos artistas, no se podría comprar nunca ni con todo el oro de las minas más prósperas: ha alcanzado la  eternidad y está a otro nivel, distinto del nuestro. Estamos faltos de artistas como ella, faltos de artistas que nos sostengan en medio de la desolación. Estoy seguro de que habita en el cielo: No, no está en el infierno. Billie Holiday ya pagó lo suyo en el purgatorio de la Tierra. No: Dios la ha perdonado gracias a su voz. Ahora nos observa desde allí, agradecida. Ya nunca más será infeliz: continuará cantando junto a los ángeles, y su eco reverberará en torno a las luminosas estrellas que han alcanzado, como ella, la ingravidez, la  morada de los dioses, el refugio infinito.
.